06/08
2006
2006
Trabajo sobre El Cajón del Azul es publicado en La Nacion
Articulo imperdible sobre Atilio refugiero del Cajón del Azul publicado por el diario La Nacion. Le proponemos aquà un adelanto de este maravilloso trabajo redactado por Juan Pablo Baliña en un especial para este prestigioso matutino porteño.
Sigue
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Articulo imperdible sobre Atilio refugiero del Cajón del Azul publicado por el diario La Nacion. Le proponemos aquà un adelanto de este maravilloso trabajo redactado por Juan Pablo Baliña en un especial para este prestigioso matutino porteño.
Un antiguo carpintero de la provincia de Buenos Aires consiguió levantar su sueño con maderas y clavos entre el cerro Dedo Gordo y el Hielo Azul, en el suroeste de la provincia de RÃo Negro. Uno a uno, como un trabajo de hormiga, subió los materiales para la construcción de su morada.
Un vapor envuelve al bosque cerrado. Todo está húmedo, regado por nubes y lluvias. De los árboles altÃsimos brotan gotas de agua. Un sendero de sombras atraviesa la espesura, buscando las alturas. Algo fantasmal corre entre el follaje, por detrás de troncos anchÃsimos, observando al caminante que hunde sus pies en charcos congelados; el hielo cruje a cada paso.
La huella de barro va bordeando el rumor del RÃo Azul. Sobre aquel torrente de agua otro de nubes espumosas sigue su cauce. Una pasarela que hace poco desvencijó la insistencia del rÃo sólo sostiene las dudas del caminante. Algunas tablas colgadas, a punto de caer, se balancean como el péndulo de un reloj. Tienen los minutos contados, después las arrastrará la correntada.
Puede ver esta nota completa en La Nacion diario del dÃa domingo 6 de agosto de 2006.
Link relacionado:
http://www.lanacion.com.ar/informaciongeneral/nota.asp?nota_id=828593

Martin Mur
Un antiguo carpintero de la provincia de Buenos Aires consiguió levantar su sueño con maderas y clavos entre el cerro Dedo Gordo y el Hielo Azul, en el suroeste de la provincia de RÃo Negro. Uno a uno, como un trabajo de hormiga, subió los materiales para la construcción de su morada.
Un vapor envuelve al bosque cerrado. Todo está húmedo, regado por nubes y lluvias. De los árboles altÃsimos brotan gotas de agua. Un sendero de sombras atraviesa la espesura, buscando las alturas. Algo fantasmal corre entre el follaje, por detrás de troncos anchÃsimos, observando al caminante que hunde sus pies en charcos congelados; el hielo cruje a cada paso.
La huella de barro va bordeando el rumor del RÃo Azul. Sobre aquel torrente de agua otro de nubes espumosas sigue su cauce. Una pasarela que hace poco desvencijó la insistencia del rÃo sólo sostiene las dudas del caminante. Algunas tablas colgadas, a punto de caer, se balancean como el péndulo de un reloj. Tienen los minutos contados, después las arrastrará la correntada.
Puede ver esta nota completa en La Nacion diario del dÃa domingo 6 de agosto de 2006.
Link relacionado:
http://www.lanacion.com.ar/informaciongeneral/nota.asp?nota_id=828593

Martin Mur


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