También resultó evidente para todos que entre Hugo Chávez Frías y Lula da Silva hay una situación, por lo menos, tensa.
Y en ese territorio gélido, la conclusión de los periodistas fue que los Kirchner se encuentran más cercanos a Chávez Frías que a Lula, una muy riesgosa apuesta regional.
Algo más: Lula y Cristina de Kirchner se empeñaron en intentar exhibir una diplomática unanimidad que quedó en evidencia como acto formal cuando apareció Chávez, y la Presidenta argentina se entusiasmó mucho más.
Habrá que seguir con atención cómo se alinean Paraguay y Uruguay, socios activos del Mercosur como no lo es todavía Venezuela. En la Ronda de Doha, Paraguay y Uruguay estuvieron más cerca de Brasil que de la Argentina.
Si la propuesta de Brasil es avanzar en el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, con seguridad la Argentina será quien, entre los 4, opondrá más reparos. La Unión Industrial Argentina, socio político de los Kirchner, abunda en prevenciones y restricciones por su visión ombliguita del papel de la Argentina en el comercio global, y su incapacidad intelectual y tecnológica para imaginar roles más competitivos.
En cualquier caso, llegan tiempos decisivos para el bloque conocido como Mercosur.
Aqui algunos recortes de la prensa porteña:
Annabella Quiroga en el diario Clarín:
"Lo que más resaltaban ayer los propios empresarios fue la prolongada ovación a las palabras de Lula, que contrastó con suaves aplausos para su colega argentina. No obstante los empresarios brasileños no se privaron de pasar su mensaje. "Lo más saludable para la Argentina es que el gobierno interfiera lo menos posible en la en la economía", dijo Paulo Skaf, el titular de la Federación Industrial de San Pablo (FIESP). En diálogo con Clarín, Skaf sostuvo que "cuanto menos interfiera el Gobierno en la economía argentina más saludable será", en referencia a las restricciones a las exportaciones y los controles de precios. (...)"
Diario Crítica de la Argentina:
"Las diplomacias argentina y brasileña no pudieron esconder la pulseada comercial que separa a los dos mayores socios del Mercosur. Al término de un seminario empresario bilateral, el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula Da Silva, aseguró que “una Argentina industrializada fortalece al Mercosur”. Pero en las reuniones reservadas, ambos países ratificaron sus posiciones divergentes en la último ronda de Doha, donde Brasil planteó –en línea con la posición de Estados Unidos y Europa– una rebaja de aranceles a las importaciones y Argentina la criticó por considerar que esa política dañaría a la industria local. Hoy habrá una nuevo round por diferencias comerciales. El secretario de Industria, Fernando Fraguío, cuestionará a su par brasileño la decisión de su país de disminuir unilateralmente aranceles de importación para 141 productos de extrazona.
“Una Argentina industrializada fortalece a Brasil, al Mercosur y al proyecto sudamericano”, dijo Lula al hablar luego del almuerzo ante las delegaciones oficiales y empresarias de ambos países. El mandatario brasileño ensayó un guiño público a su par Cristina Fernández, que lo escuchaba, para desandar el alejamiento de ambos países en el último intento de la Organización Mundial de Comercio para liberar el intercambio mundial. La definición brasileña fue música para los oídos argentinos.
En público, los funcionarios no se cansaron de destacarla, para alejar la amenaza de un desacuerdo económico. Sin embargo, en privado, los países ratificaron las diferencias que mantuvieron en la última reunión de la Ronda de Doha. La semana pasada, en Ginebra, Brasil se alineó con Estados Unidos y Europa en una propuesta de reducción de los aranceles a las importaciones de productos manufacturados a cambio de una mayor apertura de los países centrales a las exportaciones agroindustriales. (...)".
Diario Ámbito Financiero:
"Nunca Brasil destacó una visita de Estado -ministros y empresarios- semejante. Fue, sin dudas, un hecho histórico por la calidad de la tournée, aunque no se firmó ningún convenio ni documento. Obvio. Fue un respaldo al prematuro desgaste de Cristina con promesas de créditos, asistencia y actuación de los dos países frente al mundo. El mundo feliz. Si reapareció hasta Néstor Kirchner, replicando al 'señor Thatcher', mudo.
Más encuentros y almuerzo casi majestuoso de los dos jefes de Estado. Casi la misma presentación luminaria del nacimiento del Mercosur, pasada obra diplomática de ambas naciones. Sin embargo, antes de concluir la visita -y contra la voluntad brasileña, se dice-, aterrizó Hugo Chávez. Para opacar a Lula, claro, y de paso, introducirse en la política interna de la Argentina: compartió estrado con la pareja local en un acto de la provincia de Buenos Aires con la agradecida cooperativa de las Madres con Venezuela.
Hoy siguen los gestos del venezolano: viaja con Cristina a Bolivia para lograr superiores entregas de gas por parte de Evo Morales. Será Chávez factótum de ese convenio y, seguramente, realizará un aporte para el desarrollo vecinal. Se acostumbró a este constante ejercicio de generosidad latinoamericana, siempre de su bolsillo, tanto que ayer aseguró: 'Seguiré con la compra de bonos argentinos'. A pesar de que esa práctica inversora, a su país, ya le costó US$ 100 millones de pérdida (si se toma el precio inicial con el actual). Pero él no se preocupa -y no por los negociados que al respecto le atribuyen los opositores en su tierra-; en todo caso, se ha impuesto como fecha el vencimiento de esos títulos, un 2015 en el que todavía se imagina en el poder. Por si no alcanzara (recordar que volvió al país el mismo día que su colaborador Antonini Wilson llegó hace un año al Aeroparque con una valija con US$ 800.000 cuyo destino casi nadie discute en política), para beneplácito de los Kirchner, se declaró peronista. Merced, confesó, por un libro (¿uno solo?) que le regaló un militar argentino ya retirado. No dio el nombre, pero todos saben que el obsequio provino de un ahora advenedizo kirchnerista llamado Aldo Rico, otro luchador por los derechos humanos."
Jorge Elías en el diario La Nación:
"(...) El 'eje central del Sur', empero, nació con fisuras. Sobre todo, en el Mercosur, al cual Chávez critica y, al mismo tiempo, pretende ingresar. En el bloque, agrietado desde que Uruguay y Paraguay denunciaron asimetrías, Brasil sentó un riesgoso precedente por haber votado por su cuenta y riesgo en la OMC: uno para todos y todos para uno, como parecieron expresar Cristina, Lula y Chávez con sus brazos cruzados como las espadas de los mosqueteros de Alejandro Dumas, quiso decir, en realidad, que cada uno está sujeto a sus propios intereses y que, más allá de las sincronías públicas y las discrepancias reservadas, crean y recrean alianzas estratégicas sólo para renovar los brindis.
La realidad de Lula, mientras promedia su segundo y último mandato con un 73% de imagen positiva, nada tiene que ver con la pelea doméstica de los Kirchner ni con los afanes expansivos de Chávez. En Brasil habrá elecciones municipales en octubre: 179 candidatos se inscribieron con el nombre Lula, apodo de Luiz que Lula incluyó oficialmente en su nombre. De ellos, sólo 23 pertenecen a su partido, el PT.
(...) Cada versión del 'eje central del Sur' dista de parecerse a la otra: Cristina Kirchner y Chávez compartirán hoy en Tarija, Bolivia, un encuentro con Evo Morales a cinco días del referéndum revocatorio en el cual el presidente boliviano pondrá en juego su mandato; Lula irá a Pekín para asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos y rubricar la postulación de Río de Janeiro para la edición 2016.
El 'eje central del Sur' no conjuga los mismos tiempos de verbo: el presente y el pasado son a unos lo que el futuro es al otro, por más que ese otro, curiosamente, tenga menos futuro como presidente que los otros dos y, sin embargo, se cotice en alza."
Carlos Burgueño en el diario Ámbito Financiero:
"Duró una hora y media la cumbre entre Cristina de Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez en el Salón Ocre del Palacio San Martín y sólo hubo un anuncio concreto: el próximo 6 de setiembre volverán a verse los tres en Pernambuco, Brasil. Fuera de esto, la reunión sirvió para que el venezolano despliegue todo su color bolivariano, ante la paciente mirada del brasileño y la sonrisa de la argentina.
Chávez llegó a las 16:20 a la Cancillería, e inmediatamente fue conducido hasta el salón donde esperaban Cristina, Lula y los cancilleres Jorge Taiana y Celso Amorim. No perdió el tiempo y desperdigó el rosario de temas que quería tocar en la reunión, y en las próximas cumbres.
Para comenzar, felicitó a Cristina de Kirchner por haber estatizado Aerolíneas Argentinas. Fue más allá, e incluso recomendó profundizar este tipo de decisiones, tomando como ejemplo lo que está haciendo en Venezuela. Lanzó la idea de implementar una aerolínea regional, volvió con el proyecto del Gasoducto del Sur y presentó en sociedad otro nuevo emprendimiento: un tren Buenos Aires-Caracas.
'Felicito al gobierno argentino por la reestatización de Aerolíneas. Sólo el Estado la va a sacar adelante. Lo estoy haciendo con el Banco de Venezuela (propiedad del Banco Santander), la telefónica, el cemento y la siderurgia'. Se cuidó en este punto de no mencionar que este último proyecto había afectado a Sidor, propiedad de Techint.
Precisamente, su titular, Paolo Rocca, estuvo a punto de cruzarse con Chávez cuando aguardaba la llegada de su automóvil.
'Podemos avanzar en el proyecto de una aerolínea regional. Unas Aerolíneas del Sur, con Aerolíneas Argentinas, Coviasa (Venezuela) y la empresa que designe Lula', disparó, repitiendo un proyecto que tiene como ideóloga a la embajadora argentina en Caracas, Alicia Castro, antes titular del gremio de azafatas.
Chávez pasó luego a una vieja idea, que parecía haber quedadoen el recuerdo. 'Es el momento de retomar el tema del Gasoducto del Sur, que una Caracas con Buenos Aires', lanzó el mandatario que alguna vez, a comienzos de 2005, pareció convencer a Néstor Kirchner y a Lula da Silva sobre la oportunidad de invertir unos US$ 23.000 millones en la megaobra que partiría del Orinoco, pasaría por el Amazonas y el triángulo San Pablo-Rio de Janeiro-Santos, para terminar en el norte del Gran Buenos Aires. El presidente brasileño sufre cada vez que Chávez vuelve sobre el tema. Pero encontró la fórmula para congelar la idea: que la financiación parta del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), dos de los enemigos elegidos por el venezolano. (...)"
Diario Clarín:
"(...) En una charla a solas de una hora y 50 minutos, la presidenta Cristina Fernández pidió a su par de Brasil Inacio Lula Da Silva que resulta indespensable 'se contemple a la industria del calzado y textil nacional', como requisito para avanzar en el proceso de integración.
La conversación a calzón quitado, según trascendió se realizó ayer al mediodía en el despacho presidencial en la Casa Rosada. Allí Cristina el dijo a Lula que 'lo sucedido en Doha podía deteriorar la sociedad' entre ambos países en el seno del Mercosur, mercado común que además integran con Paraguay y Uruguay.
Cristina agregó que 'la credibilidad en el proceso de integración se ve deteriorada si en la primera discusión se producen fisuras internas'.
Los reparos de la Presidenta argentina remitieron a las posturas divergentes que sostuvieron Argentina y Brasil en la última ronda de la Organización Mundial de Comercio (OMC) respecto a los aranceles a la importación de productos industriales. Sobre este asunto, Brasil se alineó con los Estados Unidos para apurar una reducción de aranceles a productos industriales. En cambio la Argentina se negó, lo que en los hechos significó una fractura del bloque regional que no llegó a mayores, debido al fracaso de la reunión de la OMC porque los países centrales se negaron de reducir la protección a sus respectivos productos primarios.
Las fuentes consultadas revelaron que Lula se mostró contemporizador y caracterizó que lo que había sucedido en 'Doha fue una lección'; y enseguida se pronunció a 'seguir trabajando como socios estratégicos que somos'.
En ese sentido, Lula se pronunció a favor de la construcción de la central hidroeléctrica conjunta Garabí, sobre el rio Uruguay. (...)"
Fernando Cibeira en el diario Página/12:
"(...) Cristina Kirchner salió poniéndose el abrigo e indicándole al canciller Jorge Taiana quiénes viajarían junto a ella en el helicóptero que la trasladaría al acto en Almirante Brown. Chávez fue el último en aparecer y, como es habitual, quien se mostró más entusiasta.
En una libretita tenía anotados los puntos principales que habían conversado. Bastaba ver, comenzó explicando a los periodistas, el mapa de América del Sur para entender la importancia del eje Caracas-Brasilia-Buenos Aires. “Es la geografía, yo estudio la geopolítica”, sostuvo. Reiteró la trascendencia de las reservas energéticas de Venezuela, las de petróleo que encontraron en Brasil y el potencial agroalimenticio de la Argentina. “Somos tres países que nos complementamos de manera espectacular”, concluyó.
El venezolano desgranó sus propuestas, viejas y nuevas, que el trío debatirá. “Propuse volver a colocar en la agenda la idea del Gasoducto del Sur, creo que es momento de retormarlo”, contó. Reinvindicó la herramienta del Banco del Sur y hasta imaginó un tren sudamericano. “¿Ustedes conocen Europa? Allí uno puede tomar un tren en Lisboa y bajarse en Moscú. Llegaría el día en que tú te montes en un ferrocarril aquí en Buenos Aires y te bajes en Caracas”, se esperanzó.
“Empresas estatales o triestatales”, explicó. Esas nuevas empresas se crearían en el área de químicos y petróleo, donde países de la región tiene necesidades –como el caso argentino– que sus socios podrían abastecer. Entre quienes hablaron de que incluso se podría discutir el lanzamiento de una aerolínea del Sur estuvo la embajador argentina en Venezuela, Alicia Castro, ex gremialista del sindicato de las azafatas."


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