2008
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1. ¿Qué tienen los mercados financieros? ¿Un problema de falta de realidad en sus activos? No, una enfermedad mental; son “maníacos depresivos”. Están locos, ya no se necesita economistas sino psiquiátras. Como diría Szasz, nunca mejor confirmado en sus ideas que con Krugman, en el invento de la locura se deposita lo que no se entiende o lo que no se acepta.
2. Criticar a los gastos del gobierno o hablar de responsabilidad fiscal es producto de la moda.
3. La moda es un prejuicio.
4. Las crisis maníaco-depresivas, dice el brujo, se contagian. No se sabe si por contacto o por qué razón, el hechicero no aclara. Algunos piensan que viniendo del mercado financiero hacia la economía real podría ocurrir por vía sexual.
5. El mismo remedio, (habla de prescripción médica) plata del sector público, es lo que necesita la economía real (así que hay que “reprimir” los deseos de no tirar plata). Parece que no hay que contabilizar los cientos de miles de millones ya puestos para la economía irreal, y tampoco entendemos ahora que descubrimos que Krugman no creía que la economía real se viera afectada, por que consideraba indispensable salvar a la irreal ¿Se llama eso izquierda o negocios privados (reales)?
6. Qué pasa con la gran dosis de despilfarro, no solo los setecientos mil gastado en salvar a los irreales, sino la acumulación de gasto público esencialmente militar y el gigantesco déficit fiscal del presidente Bush. ¿Qué pasa que no ha curado a los norteamericanos de su enfermedad mental?
7. ¿En qué quedó la preocupación de que la clase media no pague las pérdidas de los señores ricos?
8. El brujo descubrió esta semana algunos datos de recesión en los Estados Unidos. El es el desprejuiciado y no gasta una palabra en descubrir cómo fue que pasó con enorme gasto público, gigantesco desorden presupuestario y bajísima tasa de interés; es decir, un paraíso keynesiano. Y ellos son los científicos.
9. La última recesión norteamericana tuvo que ver con la burbuja tecnológica. El desempleo, nos dice el genio Krugman, bajó después de mucho tiempo de reducir la tasa de interés. Después vino la burbuja inmobiliaria, pero ¿creen ustedes que eso fue por la baja de la tasa de interés? No, por favor, fue por Alan Greenspan. Así lo dice este hombre, y cómo es genio se lo creemos:
“A pesar de las reiteradas reducciones de la tasa de interés, el índice de desempleo siguió en ascenso; pasaron más de dos años antes de que el panorama laboral empezara a mejorar. Y cuando finalmente se produjo una recuperación convincente, se debió tan sólo al hecho de que Alan Greenspan había conseguido reemplazar la burbuja tecnológica por una burbuja inmobiliaria”10. La tasa bajó, medida que le encanta, pero el que reemplazó una burbuja por otra no fue esa tasa trucha sino Greenspan. Eso si, a pesar de que Greenspan no está más, don Bernanke no puede hacer mucho porque por ahí se produce otra burbuja en otro lado ¿Cómo podrá ser esto si Greenspan no está? ¿No será hora de devolver el Nobel y reconocer que sus recomendadas bajas de tasas de interés provocaron esto?
11. Ah, y no se olviden de votar por Obama que con un poco de suerte va a gastar tanto como Bush.
¿Y si le mandamos a Aldo Ferrer?

BWN Patagonia


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