04/02
2007
2007
Lago Puelo: Sendero del Pitranto Grande
Al ingreso del sendero se atraviesa un prado bañado por el sol, rodeado de bosque, al margen de un alambrado que delimita el terreno de los guarda parques. A los lados del camino hay árboles de manzanas silvestres, ciruelas, frambuesas silvestres y otros frutales...
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Guia:
Al ingreso del sendero se atraviesa un prado bañado por el sol, rodeado de bosque, al margen de un alambrado que delimita el terreno de los guarda parques. A los lados del camino hay árboles de manzanas silvestres, ciruelas, frambuesas silvestres y otros frutales.
Luego pasamos por una “puerta” de troncos y nos internamos en la oscuridad al tiempo que caminamos sobre un puente de madera que sortea un arroyo, mas allá se extiende ante nosotros un bosque de pitras y arrayanes sembrado de hojas y raíces, el sendero serpentea entre las malezas.
Los árboles de esta zona son extraños ya que sus troncos son curvos y raros, con ramas que parecen brazos expandiéndose sobre la vegetación, que es abundante.
Los rayos del sol pasan entre las copas iluminando franjas del terreno y partes del bosque dotando el lugar de una atmósfera que nos recuerda a los cuentos de hadas.
El sendero continua internándose en la profundidad del pitral, los sonidos de la playa se hacen lejanos por momentos y si guardamos silencio podemos apreciar el canto de las aves que recorren pacíficamente su hábitat.
El contraste de ocres, verdes y amarillos harían el deleite de cualquier pintor de oleos o fotógrafo paisajista.
En un momento dado, casi en el centro del recorrido, hallamos un pitranto muy antiguo y grande con un pequeño banco para descansar a sus pies.
Mas adelante, siguiendo el sendero que a veces es delimitado por troncos acostados en el suelo, llegamos a otro puente que cruza un arroyo mas ancho que el anterior. Las ramas de los árboles forman túneles sobre este y el clima es húmedo.
Cada parte de la caminata es imperdible. La misma desemboca en la “Playita”.
Al llegar a la salida del bosque vemos otra puerta construida con troncos y la luz del sol que ilumina la costa.

Diario de El Bolson BW
Al ingreso del sendero se atraviesa un prado bañado por el sol, rodeado de bosque, al margen de un alambrado que delimita el terreno de los guarda parques. A los lados del camino hay árboles de manzanas silvestres, ciruelas, frambuesas silvestres y otros frutales.
Luego pasamos por una “puerta” de troncos y nos internamos en la oscuridad al tiempo que caminamos sobre un puente de madera que sortea un arroyo, mas allá se extiende ante nosotros un bosque de pitras y arrayanes sembrado de hojas y raíces, el sendero serpentea entre las malezas.
Los árboles de esta zona son extraños ya que sus troncos son curvos y raros, con ramas que parecen brazos expandiéndose sobre la vegetación, que es abundante.
Los rayos del sol pasan entre las copas iluminando franjas del terreno y partes del bosque dotando el lugar de una atmósfera que nos recuerda a los cuentos de hadas.
El sendero continua internándose en la profundidad del pitral, los sonidos de la playa se hacen lejanos por momentos y si guardamos silencio podemos apreciar el canto de las aves que recorren pacíficamente su hábitat.
El contraste de ocres, verdes y amarillos harían el deleite de cualquier pintor de oleos o fotógrafo paisajista.
En un momento dado, casi en el centro del recorrido, hallamos un pitranto muy antiguo y grande con un pequeño banco para descansar a sus pies.
Mas adelante, siguiendo el sendero que a veces es delimitado por troncos acostados en el suelo, llegamos a otro puente que cruza un arroyo mas ancho que el anterior. Las ramas de los árboles forman túneles sobre este y el clima es húmedo.
Cada parte de la caminata es imperdible. La misma desemboca en la “Playita”.
Al llegar a la salida del bosque vemos otra puerta construida con troncos y la luz del sol que ilumina la costa.

Diario de El Bolson BW


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