25/04
2007
2007
El Bolson, Patagonia, Argentina: Cuentos Fantásticos Parte III âComo La Argentina Perdió a la Patagoniaâ
Entre tanto iban llegando los ministros a la Casa de Gobierno y cuando ya era imposible poner orden, logró el Presidente hacer sentar a los que pudo, mientras otros asistieron de pié a la reunión ministerial más absurda de la Historia Argentina
Sigue
Sigue
Entre tanto iban llegando los ministros a la Casa de Gobierno y cuando ya era imposible poner orden, logró el Presidente hacer sentar a los que pudo, mientras otros asistieron de pié a la reunión ministerial más absurda de la Historia Argentina.
La exposición del Secretario de Energía fue contundente, sin gas y sin petróleo era imposible prestar los servicios en la Capital y en el Gran Litoral. Reforzando los suministros del Norte y pidiendo desvío de buques petroleros a las empresas extranjeras, no podía impedirse la paralización total de la vida de la ciudad.
Las usinas eléctricas sin gas ni petróleo y sin el flujo de electricidad de El Chocón, apenas podían mantener los servicios de algunas oficinas de Gobierno y uno que otro hospital. Había que desalojar inmediatamente la población civil de los centros urbanos, donde no se podían accionar bombas para abastecer de agua a los edificios elevados.
Los fluidos cloacales se atascarían en toda la red domiciliaria. Por supuesto todos los transportes pararían. Las propias Fuerzas Armadas no tendrían combustible suficiente para una acción de envergadura. La situación no podía ser más tremenda y angustiante.
El Presidente con cara empalidecida por la rabia y por la emoción, preguntó qué ocurriría si los comandos suicidas hacían las voladuras que habían anunciado. El Secretario de Energía contestó simplemente: "Mejor ni pensarlo Sr. Presidente, sería el caos y por varios años no podríamos reparar los daños en medio de trastornos tremendos". La cabeza del Presidente giró lentamente hacia el Jefe del Estado Mayor Conjunto y el Secretario de Defensa que estaban sentados juntos a su lado. No fue necesario ninguna pregunta. El General Díaz Usandivaras dijo con tono ciertamente dramático: "Sr. Presidente, parlamente con el dicho Presidente de ese Gobierno Provisional". Un murmullo de asombro se extendió en el salón y después fue el gran loquero.
Todo el mundo hablaba y salían a luz reproches de todo tipo. "¿Porqué no arreglaste lo de las regalías?" Le enrostraban al Secretario de Energía. El Presidente apartó al Ministro del Interior y le dió instrucciones para que utilizando la misma línea telefónica de El Chocón comunicara al Dr.Aníbal Alejandro Garmendia que estaba dispuesto a conferencian con él en el lugar y hora que indicase en la seguridad de que ambos encontrarían una solución al conflicto planteado.
La transmisión se hizo inmediatamente y casi enseguida se recibió la respuesta: Antes de cualquier parlamento era imprescindible que se hiciera oficialmente y por medio del Congreso la declaración de que los Estados Unidos de la Patagonia eran una Nación libre e independiente de la Nación Argentina y solamente asociada en el mantenimiento de una estructura económica, social y política que se mantuviera dentro de las tradiciones argentinas. Veinticuatro horas para contestar por sí o por no.
Las siguientes diez horas fueron empleadas en convocar al Congreso, hacer la declaración solicitada en medio de una escandalosa sesión parlamentaria en que los diputados y senadores por las Provincias Patagónicas fueron objeto de toda clase de agresiones y se vieron en la necesidad de retirarse del recinto.
Antes de retirarse el diputado por Neuquén, Dr.Eleuterio Cardozo, pudo hacerse escuchar en medio del griterío general: "No queremos seguir siendo los “kelpers” de los argentinos". Por su parte el Senador Llanqueleo de Chubut pudo expresar algunos conceptos que se rescataban en medio de los denuestos de que era objeto: "Inglaterra trató mejor a sus colonias que la Argentina a la Patagonia !..." y otras como: "Por mucho menos de lo sufrido por la Patagonia, las colonias americanas se independizaron de Inglaterra !..."
Finalmente, después de la declaración del Congreso, el Presidente argentino fue citado para concurrir a una reunión con el Presidente Patagónico en un lugar desértico de la Provincia del Chubut, cerca de Collan Conhué, sitio histórico donde las últimas tribus patagónicas habían sido derrotadas por el Ejército argentino. Allí se había levantado una instalación precaria para la reunión de los integrantes de los dos Gobiernos. El Presidente patagónico saludó con gesto severo pero no agresivo al Presidente argentino y hechas las presentaciones de sus comitivas, ambos se introdujeron en una carpa de campaña donde una mesa sencilla con dos tazas de café ya servidas los acogía para la magna ceremonia.
"Sr. Presidente, comenzó diciendo el Presidente Provisional de la Patagonia, lamento que hayamos tenido que recurrir a estos medios para hacer valer nuestros derechos". El Presidente argentino Solanas Alvarez contestó que lo lamentaba mucho más en cuanto se trataba de un acto suicida y que no podía durar más que el tiempo necesario para retomar el dominio de la región pretendidamente independizada, por todos los medios que la Nación Argentina podía disponer levantando ejércitos numerosos como lo hiciera en la gesta de la Independencia de España. "No olvide Señor que la Argentina supo oponerse y vencer a las naciones más poderosas de entonces".
El Presidente patagónico, Dr. Aníbal Alejandro Garmendia, después de escucharlo y tras un breve silencio manifestó: "Señor Presidente, no me considerará Ud. tan tonto como para meterme en este asunto tan grave sin haber tomado las debidas precauciones y previsto sus eventuales consecuencias. Tampoco debe Ud. considerarme un traidor a la Patria si le manifiesto que así como la Nación argentina buscó aliados en su guerra de la independencia, los Estados Unidos de la Patagonia, pueden hacerlo comenzando por sus dos más próximos vecinos: Chile e Inglaterra. O Ud. se olvida Sr. Presidente que Inglaterra está a 450 kilómetros de la costa Patagónica con una formidable base militar?"
NO SE PIERDA EL PROXIMO CAPITULO!!!

Martin R. Mur
Tweet Compartir
La exposición del Secretario de Energía fue contundente, sin gas y sin petróleo era imposible prestar los servicios en la Capital y en el Gran Litoral. Reforzando los suministros del Norte y pidiendo desvío de buques petroleros a las empresas extranjeras, no podía impedirse la paralización total de la vida de la ciudad.
Las usinas eléctricas sin gas ni petróleo y sin el flujo de electricidad de El Chocón, apenas podían mantener los servicios de algunas oficinas de Gobierno y uno que otro hospital. Había que desalojar inmediatamente la población civil de los centros urbanos, donde no se podían accionar bombas para abastecer de agua a los edificios elevados.
Los fluidos cloacales se atascarían en toda la red domiciliaria. Por supuesto todos los transportes pararían. Las propias Fuerzas Armadas no tendrían combustible suficiente para una acción de envergadura. La situación no podía ser más tremenda y angustiante.
El Presidente con cara empalidecida por la rabia y por la emoción, preguntó qué ocurriría si los comandos suicidas hacían las voladuras que habían anunciado. El Secretario de Energía contestó simplemente: "Mejor ni pensarlo Sr. Presidente, sería el caos y por varios años no podríamos reparar los daños en medio de trastornos tremendos". La cabeza del Presidente giró lentamente hacia el Jefe del Estado Mayor Conjunto y el Secretario de Defensa que estaban sentados juntos a su lado. No fue necesario ninguna pregunta. El General Díaz Usandivaras dijo con tono ciertamente dramático: "Sr. Presidente, parlamente con el dicho Presidente de ese Gobierno Provisional". Un murmullo de asombro se extendió en el salón y después fue el gran loquero.
Todo el mundo hablaba y salían a luz reproches de todo tipo. "¿Porqué no arreglaste lo de las regalías?" Le enrostraban al Secretario de Energía. El Presidente apartó al Ministro del Interior y le dió instrucciones para que utilizando la misma línea telefónica de El Chocón comunicara al Dr.Aníbal Alejandro Garmendia que estaba dispuesto a conferencian con él en el lugar y hora que indicase en la seguridad de que ambos encontrarían una solución al conflicto planteado.
La transmisión se hizo inmediatamente y casi enseguida se recibió la respuesta: Antes de cualquier parlamento era imprescindible que se hiciera oficialmente y por medio del Congreso la declaración de que los Estados Unidos de la Patagonia eran una Nación libre e independiente de la Nación Argentina y solamente asociada en el mantenimiento de una estructura económica, social y política que se mantuviera dentro de las tradiciones argentinas. Veinticuatro horas para contestar por sí o por no.
Las siguientes diez horas fueron empleadas en convocar al Congreso, hacer la declaración solicitada en medio de una escandalosa sesión parlamentaria en que los diputados y senadores por las Provincias Patagónicas fueron objeto de toda clase de agresiones y se vieron en la necesidad de retirarse del recinto.
Antes de retirarse el diputado por Neuquén, Dr.Eleuterio Cardozo, pudo hacerse escuchar en medio del griterío general: "No queremos seguir siendo los “kelpers” de los argentinos". Por su parte el Senador Llanqueleo de Chubut pudo expresar algunos conceptos que se rescataban en medio de los denuestos de que era objeto: "Inglaterra trató mejor a sus colonias que la Argentina a la Patagonia !..." y otras como: "Por mucho menos de lo sufrido por la Patagonia, las colonias americanas se independizaron de Inglaterra !..."
Finalmente, después de la declaración del Congreso, el Presidente argentino fue citado para concurrir a una reunión con el Presidente Patagónico en un lugar desértico de la Provincia del Chubut, cerca de Collan Conhué, sitio histórico donde las últimas tribus patagónicas habían sido derrotadas por el Ejército argentino. Allí se había levantado una instalación precaria para la reunión de los integrantes de los dos Gobiernos. El Presidente patagónico saludó con gesto severo pero no agresivo al Presidente argentino y hechas las presentaciones de sus comitivas, ambos se introdujeron en una carpa de campaña donde una mesa sencilla con dos tazas de café ya servidas los acogía para la magna ceremonia.
"Sr. Presidente, comenzó diciendo el Presidente Provisional de la Patagonia, lamento que hayamos tenido que recurrir a estos medios para hacer valer nuestros derechos". El Presidente argentino Solanas Alvarez contestó que lo lamentaba mucho más en cuanto se trataba de un acto suicida y que no podía durar más que el tiempo necesario para retomar el dominio de la región pretendidamente independizada, por todos los medios que la Nación Argentina podía disponer levantando ejércitos numerosos como lo hiciera en la gesta de la Independencia de España. "No olvide Señor que la Argentina supo oponerse y vencer a las naciones más poderosas de entonces".
El Presidente patagónico, Dr. Aníbal Alejandro Garmendia, después de escucharlo y tras un breve silencio manifestó: "Señor Presidente, no me considerará Ud. tan tonto como para meterme en este asunto tan grave sin haber tomado las debidas precauciones y previsto sus eventuales consecuencias. Tampoco debe Ud. considerarme un traidor a la Patria si le manifiesto que así como la Nación argentina buscó aliados en su guerra de la independencia, los Estados Unidos de la Patagonia, pueden hacerlo comenzando por sus dos más próximos vecinos: Chile e Inglaterra. O Ud. se olvida Sr. Presidente que Inglaterra está a 450 kilómetros de la costa Patagónica con una formidable base militar?"
NO SE PIERDA EL PROXIMO CAPITULO!!!

Martin R. Mur
Tweet Compartir


2destacadas













